ARRIBA

JUSTO A TIEMPO

Muchas veces definimos las etapas de la vida con frases como  “Tiempos mejores” o “Tiempos difíciles” pero es gracias a esos periodos que Dios nos define y prepara con el fin  que cada uno de nosotros alcance el propósito específico.

Puedo asegurar que el mejor tiempo en la vida es cuando Jesús viene y te cubre con su amor, llevándote a su presencia, para así mostraste la necesidad que hay de Él en nosotros. Justo a tiempo llega convenciendonos que todo lo que ha sucedido en largos y cortos periodos tiene un objetivo, salvarnos.

Así dice el Señor: En el momento propicio te respondí, y en el día de salvación te ayudé

Isaías 49:8

Cuando aceptamos que Jesús es vital y comenzamos a vivir junto a Él,  pensamos que todo irá en la mejor dirección, alcanzando la plenitud absoluta, sin embargo, lo primero que hace Dios es  comenzar a ordenar, limpiar y regenerar, por lo que es un tiempo difícil de entender que Él siendo soberano, tan maravilloso y lleno de amor, permita que experimentemos dolor, decepción, soledad y carencias económicas o emocionales.

Desde una perspectiva personal, la mayoría del tiempo no había entendido cómo es que mi Padre me preparaba mediante las diferentes circunstancias, incluso desde antes de conocerlo. Pero poco a poco Él habla y da a conocer el fin que tiene cada periodo en nosotros, por lo que es crucial abandonar ansiedad, la cual nos lleva al error, ya que el tiempo será el justo si permanecemos pegados a sus palabras, humildes y dispuestos para aprender y seguir.

Dios siempre usará el tiempo y la demora como parte de la disciplina, fue así como un hombre amado por su padre, pero rechazado por sus hermanos llegó a ser usado para bendecir y cuidar a una nación entera. José, fue vendido como esclavo por lo que en la soledad y lejos de casa trabajo siendo digno de confianza, aún así fue tentado y calumniado por lo que llegó hasta la cárcel.

Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados. 

Salmos 37:7

Pero ahí  Dios seguía limpiando la jactancia humana de aquel hombre, por lo que a la edad de 30 años y luego de trece años de disciplina y preparación (Génesis 37:2 y 41:46) Dios permitió que José llegara al lugar en donde podría honrarlo, perdonando y cuidar de su pueblo, él estaba justo a tiempo para cumplir su propósito.

Debemos estar atentos y diligentes a todo lo que trasciende, aprovechando bien el tiempo, invirtiendo en personas que necesitan a Jesús tanto como nosotros. Sabemos que el tiempo no se puede retroceder, no avanza ni se detiene según nuestras decisiones, claramente no se recupera, es por esto que debemos esperar pacientes y confiados que también nuestro Padre y Señor han determinado nuestro propósito justo a tiempo.

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Efesios 5:15-16

Deja tu Comentario