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VOLVAMOS AL ORIGEN

Para quienes amamos a Jesús, no deja de emocionarnos y llamarnos a volver al origen aquel relato que leemos en el libro de los Hechos de los apóstoles, cuando nos narra el cumplimiento de la promesa del Padre, cuando Jesús les había ordenado a los apóstoles que se quedaran en Jerusalén para ser investidos de poder por medio del bautismo del Espíritu Santo.
Vemos que cuando llegó el día de la fiesta de Pentecostés, estaban todos unánimes, orando juntos y clamando para que la promesa de Dios se cumpliera en sus vidas porque sabían que necesitaban el poder de Dios.

Es impresionante ver que de estos hombres comunes y sin ninguna capacidad especial, es más, con muchas falencias y hasta menospreciados por la alta sociedad de la época, Dios los había llamado para salvarlos y usarlos en la obra más grande y poderosa que perdura hasta hoy, la continuación y desarrollo del Cristianismo.

De repente vino del cielo un estruendo como una violenta ráfaga de viento que llenó toda la casa donde estaban reunidos, entonces se le aparecieron lenguas repartidas como de fuego y todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar diferentes lenguas o idiomas humanos que ellos no conocían, según el Espíritu les daba que hablasen.
Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra, ya que habían ido a celebrar la fiesta de Pentecostés, al oír aquel bullicio, se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar  el evangelio en su propio idioma, estaban desconcertados y maravillados, decían: “¿No son galileos todos estos que están hablando?” en otras palabras estaban diciendo, ¿no son gente común, ignorante y los estamos escuchando hablar en nuestro propio idioma las maravillas de Dios, cuando no conocen nuestro idioma?.

Dios había enviado su Espíritu con poder y todo había cambiado en la vida de estos hombres comunes que comenzaron a impactar a otros por la predicación del Evangelio con poder y grandes señales que eran hechas por manos de los apóstoles.

Hoy hemos pasado por alto los comienzos de la iglesia y estamos cometiendo el peor error como cristianos que es el pensar que con nuestra capacidades, fuerza, estrategia y sabiduría humana, podemos reemplazar la obra única y poderosa del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Hoy no necesitamos especialistas y hombres capacitados en lo humano,   necesitamos hombres y mujeres arrepentidos de sus pecados y convertidos para que sean llenos del Espíritu Santo y puedan ser testigos de que Jesús es real y está cambiando vidas.
Esto no se trata de lo que los hombres podamos desarrollar o hacer para Dios, esto es lo que Dios  quiere hacer a través de nosotros con la llenura y la guía del Espíritu.
Determina vivir bajo la dirección de la palabra de Dios, que ella more en abundancia tu corazón, y déjate llenar del Espíritu de Dios para ser guiado por Él a través de su palabra, para que unidos seamos una iglesia poderosa para predicar y llevar el evangelio de Jesús.

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