ARRIBA

TOMAR LA ARMADURA

Podemos comparar nuestra vida con una batalla, la cual  es real y jamás será fácil, es continua y con experiencias dolorosas que pueden atravesar el corazón.  

En una batalla las diferentes circunstancias no deben definir quienes somos y menos  limitar que avancemos, en este caso no pueden limitar nuestra relación con el Señor, ya que los obstáculos  existen para reflejar nuestra posición y fe, permitiendo conocer qué es lo hay en nuestro corazón.

Es por esta razón que Nuestro Dios y Señor nos han entregado armas o herramientas para cuidar de nosotros y que al final de esta batalla podamos permanecer  firmes.

Como hijos de Dios, nuestra conducta en las diversas situaciones debería honrar a Jesús,  por lo que no podemos vivir como si fuéramos víctimas de las circunstancias, eso trae desánimo y derrota, más bien, hay que confiar y ver las pruebas, las decepciones e incluso la tentación como una oportunidad de glorificar a nuestro Padre en victoria.

Pero ¿qué sucede cuando no usamos armas, cuando no cuidamos de nuestra vida espiritual y nos enfrentamos sin ningún tipo de blindaje ni  protección?

Jamás podemos olvidar que nuestro Padre utilizará diferentes momentos para perfeccionar quienes somos, la dificultad está en que muy pocas veces vemos estos momentos como oportunidades únicas para poder crecer, por lo que la queja y la desesperación se apoderan, se apoderan porque dejamos de lado todas las herramientas y armas que Jesús nos ha enseñado para poder estar alineados con él, dejamos  de entender y no somos capaces de permanecer firmes, ya que es imposible lograrlo sin armadura, sabemos que sin protección seremos golpeados y dañados, por lo que culparemos a todos a nuestro alrededor incluyendo a Dios, cuando los únicos responsables hemos sido nosotros, ya que nuestra negligencia nos ha podido llevar incluso hasta la muerte.

Cuando estamos heridos, tenemos limitadas opciones, suplicamos y nos humillamos por ayuda o simplemente nos quedamos esperando a morir, permitiendo que el orgullo sea más alto que nuestra necesidad de vivir.  

Nuestro Padre nos ama tanto que incluso en el límite de la vida y la muerte podrás escuchar su voz, la cual advierte, dirige y anima, es ahí cuando no sabes qué es lo que realmente va a pasar, la batalla continua, pero ¿cuánto más vas a resistir? has perdido fuerzas, has perdido tu lugar y piensas que Dios ya no está, aunque lo sigues escuchando de alguna forma.

Al menos yo fui herida por mi negligencia, me sentí totalmente destituida por parte de Dios ya que no logré entender que mi padre quería  cuidar de mi con el objetivo de que pudiera avanzar. Hoy puedo decir que estuve a punto de morir, por lo menos así lo sentí, pero él me socorrió y nuevamente me vistió, la única forma para seguir ha sido suplicar y humillarme por ayuda, no estamos solos, su Espíritu Santo está aquí, las armas y herramientas están aquí, nuestros pastores y sus consejos están aquí y así puedo seguir con una lista de todo lo que nuestro Padre nos ha dado para que podamos permanecer.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Efesios 6:13

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