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SABER PERDONAR

Algo que me ha llamado la atención es que a lo largo de mis años en el ministerio me he encontrado con cristianos que están asistiendo a una congregación   por muchos años o toda una vida muy activamente, pero que al conversar mas profundamente existen situaciones en sus vidas o personas que les han hecho daño y que aún no han sido capaces de perdonar, si bien es cierto, está claro que no es un ejercicio fácil, pero la palabra del señor a través de Jesús es enfática en este aspecto, que necesitamos perdonar para ser perdonados. Mateo 18:21 dice: “Entonces  se le acercó Pedro  y le dijo: Señor ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mi?¿hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete.   Enseguida de esto continúa hablando de la parábola de los dos deudores que habla de un rey y un siervo que le debía diez mil talentos,  deuda que le era imposible de pagar, pero que aquel siervo postrado le suplica que tenga paciencia con él, que le pagara todo. Entonces el rey  movido a misericordia le soltó y le perdonó la deuda. Sin embargo mas tarde ese mismo siervo se niega a perdonar una pequeña deuda que otro hombre le debía a él. El rey al saber esta situación revoca el perdón que le había dado, entonces Jesús dice: “Así también mi padre hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a sus hermanos sus ofensas” Mateo 18:35.

¿Pero cómo logramos perdonar de corazón?

Debemos entender que el perdón de Dios se basa en la obra redentora de Jesús padeciendo en la cruz por darnos la reconciliación con Dios Padre, no podemos creer que a través de nuestras obras podremos recibirlo, recordando que no éramos aptos ni dignos de nada, pero que aún así Jesús decidió entregar su vida por amor a nosotros pagando nuestra deuda. Esta sería la forma correcta de poder ser capaces de perdonar, reconociendo este don tan grande, pudiendo así  transmitirlo a otros, evitando que en nuestro corazón  existan raíces de amargura estorbando, pudiendo contaminar y dañar a otros, de esta forma  nunca podremos tener una vida plena en Cristo. Hebreos 12:14 nos dice “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie vera al Señor”, esto nos permitirá ver un día al Señor.

Es muy importante poder perdonar de corazón, seremos libres nosotros y también aquella persona que nos dañó, de esta manera manifestaremos una vida abundante y madura, dando de gracia lo que de gracia hemos recibido.

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