ARRIBA

PROMESAS DE DIOS

Tengo la gran dicha de contar que conocí a Jesús siendo muy joven, aun recuerdo ese día en que pensé: – realmente este es el camino que quiero seguir, de verdad estoy dispuesta a ser un discípulo de Jesús- en ese entonces tenía tan sólo 16 años, recuerdo que a quien le contaba lo que había sucedido en mi vida, me desalentaba un poco, ya que decían  que a esa edad nadie toma decisiones para siempre. Sin embargo, a mí lo único que me importaba era conocer cada día más a Jesús, en mi hogar era la única que asistía a la iglesia, recuerdo que un día mi Pastora me habló de parte de Dios encomendándome la misión de que les hablara de Jesús a mis hermanos, en ese entonces mi hermana tenía 13 años y mi hermano 8 años. Ahora que lo pienso éramos muy pequeños, pero la verdad es que en ese entonces yo sentía que había encontrado algo tan valioso y que ellos debían tenerlo también, me había dado cuenta de que  ahí estaba la plenitud del hombre. Bueno, desde ese momento siempre les hablé de Jesús a mis hermanos, mi madre no es cristiana, por lo tanto era un poco complejo opinar acerca de cómo hacer las cosas ya que Jesús tiene una forma completamente opuesta a la forma de este mundo, debo decir que durante mucho tiempo se levantó una lucha ya que habían cosas de las cuales ya no podía ser parte, porque quería agradar a Dios y ya mi mente había sido transformada por su Espíritu, en fin, no me rendí y seguí la orden que Dios me había dado, de llevar su evangelio a mi hogar, y compartía a Jesús  en cada instante con mi familia, no siempre fue fácil, hubo resistencia de parte de ellos, pero hay algo que Dios me hizo entender un día, la verdad es que nosotros sólo somos el canal por el que se transmite el mensaje de Jesús, ya que todo lo bueno que podamos decir, es el Espíritu Santo quien nos inspira, y es por eso que no debemos desesperarnos con respecto a los tiempos, en mi caso en particular, escuché de Jesús y mi entendimiento se abrió de tal manera que no pude resistirme a seguirlo, pero también existen aquellos casos en los que Dios se revela poco a poco, y los cambios van surgiendo paso a paso, es por eso que no podemos  desalentarnos, sino que debemos ser pacientes con respecto a cómo Dios hace las cosas. Y así sucedió con mis hermanos Dios se reveló poco a poco a sus vidas, y creo que muchas veces me desanimé, porque no entendía que Dios tenía tiempos, finalmente pasaron un par de años y mis hermanos se enamoraron de este Dios maravilloso, a pesar de que mi madre no es cristiana, Dios de una forma que no puedo entender ha ordenado todo, y él es quien hoy gobierna mi casa, no existe una explicación lógica para esto ya que es obra del Espíritu Santo, él es quien ha puesto paz en mi hogar una paz que pensé jamás vería, y me ha impulsado a ser influencia para mis hermanos, ya que él me ha entregado esa responsabilidad. Ya han pasado casi 8 años desde que conocía Jesús, y mi vida y la de mis hermanos ha sido transformada de una forma impresionante, recuerdo cuando todo comenzó  tenía 16 años y Dios me entregó una promesa, me dijo que mis hermanos estarían un día en su presencia, esa promesa me dio muchas veces la fuerza para mantenerme pegada a Jesús, y algo más que me dijo fue que en este tiempo mi misión era mostrarles que Jesús era el camino, jamás desobedecí a eso, en muchas situaciones Dios me inspiraba para aconsejarlos. Muchas veces somos egoístas y no compartimos a Jesús aquellos que están a nuestro alrededor, sin embargo, debemos buscar eso que debemos hacer y decir en la voluntad de Dios y para esto debemos ser sensibles y dispuestos a obedecer su voz, y además personas consecuentes, para que nuestro entorno vea las evidencias de la existencia de Dios en nuestras vidas, ya que sucede que muchos cristianos no pueden ser influencia para sus familias porque ensucian su testimonio, pero cuando un persona decide obedecer a la palabra de Dios, es decir, vivirla de verdad, entonces realmente ahí es cuando nuestras palabras son respaldadas por Dios y ahí puede haber un fruto verdadero.

Deja tu Comentario