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EL ROL DEL ESPÍRITU SANTO

Crecer rodeados de diferentes doctrinas y costumbres establecidas por la iglesia, puede que muchas veces nos haga crecer teniendo una imagen errónea sobre cómo actúa el Espíritu Santo en nuestra vida. En mi caso, a veces pensé que el poder del espíritu santo era entregar un mensaje hablando enérgicamente, caerse en la iglesia cuando alguien oraba por ti, llorar, hacer “danzas espirituales”, no tener dinero y que milagrosamente encontraras un billete en la calle o algo por el estilo, pero, ahora puedo entender que la obra del espíritu santo es mucho más profunda que todas esas cosas. 

El espíritu Santo, que es el espíritu de Dios, ha estado presente desde el principio de la creación, teniendo un rol fundamental en la vida de los hombres y en el plan de Dios para nuestra vida. Es muy importante que podamos conocer cuál es realmente su trabajo y que significa su poder, pues si no tenemos claro esto, estaremos buscando que el actúe en nuestra vida bajo un ideal que probablemente termine siendo decepcionando, no por falta de poder, sino porque el ideal de nuestra mente limitada no es determinante en cómo debe funcionar el Espíritu Santo. Él nos gobierna y no nosotros a Él. 

“El Espíritu Santo es la tercera manifestación de la naturaleza viva y divina de Dios para la iglesia. Él es el poder ejecutivo de Dios, él es quien realiza todo en nosotros y por nosotros”

cita libro EVC, Efel Ven&Sígueme

En el antiguo testamento, podemos ver que el espíritu santo tuvo un papel activo en la creación del mundo (Gn 1.2) y en darle vida al hombre. Además, era el encargado de transmitir el mensaje de Dios a los hombres, por ejemplo, fue él quien instruyó al pueblo de israel en el desierto ( “…Y enviaste a tu buen espíritu para enseñarles…” Nehemias 9.20). Él fue quién inspiró a los profetas para que declararan la palabra de Dios y gracias a su presencia los grandes líderes del antiguo testamento tenían autoridad, ya que ser guiado por el espíritu de Dios era al parecer el principal requisito para poder ser un referente (Num 11.17)

En el antiguo testamento podemos ver uno y otra vez como Dios envió a su espíritu para dar a conocer su voluntad y para poder enseñar a su pueblo que era lo que debían hacer, actuando como transmisor del propósito de Dios y como guía para enseñarles cómo cumplirlo, sin embargo, y a pesar de esto, el pueblo de Dios y las diferentes generaciones antes de Jesús fallaron una y otra vez ¿por qué? Personalmente creo que es justamente porque en el antiguo testamento el espíritu de Dios era exclusivamente para algunas personas, es cierto que estos libros nos permiten conocer la forma en que él se mueve y lo poderosa que puede ser su obra, pero también en estos libros está contenida la promesa de que una vez que Jesús viniera a salvarnos de la corrupción y el pecado, el poder tener una relación con Dios ya no sería exclusividad de algunos, sino que todos tendríamos acceso a él, gracias a que cuando Jesús nos salvó, nos entregó también al espíritu santo, pues Jesús sabía y años de historia lo comprobaban, que el hombre no podría hacer la voluntad de Dios si tan solo la conocía o le era contada por otro, sino que necesitaba de una fuerza y un poder sobrenatural, que transformará la naturaleza rebelde que habita en nosotros, a una que amara la voluntad de Dios, esto es; el espíritu santo, quien tiene la capacidad de acercarnos a Jesús y reproducir su carácter en nosotros. 

“Para un cristiano, el Espíritu Santo es como el aire que respira, como el agua y el alimento que necesita para vivir, es sin lugar a dudas, un soporte vital. Esto quiere de- cir, obtener la unción del Espíritu de Dios y sus manifestaciones (dones, operaciones y ministerios), es fundamental y relevante para nuestra supervivencia y para la expansión del Reino de Dios. El Espíritu Santo no viene a nosotros cuando se nos dé la gana, por ego o por curiosidad, él viene cuando realmente tenemos por él hambre y sed, cuando lo buscamos o pedimos como alguien imprescindible, como alguien necesario para vivir”.

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